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martes, 18 de septiembre de 2012

CON UN CUCHILLO SUIZO A BORDO

En mi blog escribo normalmente sobre problemas. Sobre todo problemas económicos. Pero de vez en cuando hay que cambiar de rollo. Es que tengo que dejar constancia de lo que me pasó ayer.

Los que solemos tomar aviones ya nos hemos acostumbrado a ser tratados como ganado. Es como la vida misma en versión concentrada: hacer cola para la facturación, cola para pasar por el control de seguridad, cola para embarcar, cola para entrar en el avión, cola para salir del avión y cola para reclamar la maleta perdida. Y a bordo gozamos de la tremenda libertad de volar como un pájaro - con el codo del vecino (o de ambos vecinos, si tenemos la suerte de estar en medio) en el costado. Es el precio para viajar rápido.

La parte más interesante es, sin lugar a dudas, el control de seguridad: todos los líquidos en Europa son arma de destrucción masiva potencial, mientras que a un estado tan obsesionado con la seguridad como Israel le importa un bledo que lleves todas las botellas de agua que quieras. Se supone que tienen escáneres que saben la diferencia entre agua mineral y nitroglicerina.

Y por supuesto, tampoco podemos llevar objetos puntiagudos y peligrosos como limpiauñas y agujas de punto.

Y no digo cuchillos. ¡Aaaaamigo! Intenta llevar un cuchillo de bolsillo cuando pases por el aro (de seguridad, claro).  Pecado mortal. Ni tenedor, ni cuchillo te dejan llevar a bordo aunque fuera solo para intentar desmenuzar los bocadillos de jamón y queso que sirven en algunas líneas aéreas y que parecen ser hechos de goma.

Sí, nos hemos acostumbrado a todo esto. Lo de los líquidos, por cierto, no es imposición de IATA, sino de nuestros burócratas en Bruselas que vigilan por nuestros derechos y nuestro bienestar de día y de noche.

Caí en la resignación de borrego aéreo ya hace tiempo - hasta el día de ayer. Tenía que hacer escala en Zurich y como quedaban dos horas para coger el vuelo a Madrid, paseaba por algunas tiendas. Y en una tienda descubrí .... UN CUCHILLO SUIZO DE BOLSILLO. En la zona de tránsito. Oferta especial. Garantía para toda la vida. De hecho vendían todo un arsenal, vamos, para equipar a medio aeropuerto.

Me encontré confuso. La dependienta acudió en mi auxilio en seguida.

- Es un cuchillo de verdad, ¿no?
- Sí Señor, un cuchillo de bolsillo del ejército suizo. De los de siempre.
- Y si me lo compro y lo llevo a bordo ¿me fusilan?
- Qué va. Es completamente legal. Puede llevarlo a donde quiera, salvo a EE.UU., Israel y Corea ¿A       dónde viaja usted?
- A España.
- ¿España? Ningún problema.

O sea: ningún problema de entrar en un avión con uno o una decena de cuchillos suizos.

Bueno, puesto que el mío me lo habían robado hace unos años en un aeropuerto de cuyo nombre no quiero acordarme, decidí aprovechar la oferta y entrar en un avión con un cuchillo de bolsillo en el bolsillo. Completamente legal.

Durante el vuelo tenía varias veces la tentación de sacarlo para usar mi nueva adquisición para cortar el bocadillo de goma que servían, a ver lo que pasaba. Resistí.

Bajé en Barajas del avión con el cuchillo en el bolsillo.

¡Qué gran país es Suiza! Última bastión de libertad en Europa, fuera del alcance de los tentáculos de los eurócratas.

Ahora, si llevo el mismo cuchillo en mi próximo vuelo y lo dejo en el bagaje de mano, me lo van a confiscar. ¿Por qué? Porque es peligroso. Salvo en los vuelos que parten de Suiza.

Me quedo con una mosca detrás de la oreja: ¿En el chequeo de seguridad en Zurich también confiscan cuchillos de bolsillo? Creo que voy a probarlo la próxima vez. Y si me lo quitan, le diré al oficial: "No se preocupe, me compraré otro en la tienda que tenéis allí dentro."

(N.B.: Durante el vuelo me pregunté ¿cuántas aviones suizos fueron secuestrados últimamente con terroristas armados con cuchillos? Y eso que llevan una cruz en la bandera)

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