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lunes, 18 de marzo de 2013

EL CORRALITO HA LLEGADO A EUROLANDIA


Después del corralito chipriota subió el oro. Las bolsas de todo el mundo bajaron. También el precio del petróleo. Los euro-burócratas publicaron su plan una vez que los bancos cerraron el viernes por la tarde. Siempre lo hacen un fin de semana. El plan fue así: todos los depósitos por encima de 100,000 euros serán castigados con un 10% y los de 100,000 euros y menos con un 7,4%. La última noticia es que los ricos pagarán todavía más, y los demás algo menos. Y si el gobierno de Chipre se niega, no habrá rescate y la isla se puede hundir ya.

La gente en casi toda Europa está furiosa y preocupada. Y con buena razón. Siempre los políticos han dicho: las cuentas no se tocan. Están seguras. Ahora dicen: “Os hemos mentido.” Y añaden. “Tranquilos, no volverá a pasar. Podéis confiar en nosotros.”

El presidente de Chipre imploró a su parlamento de imponer la tasa. Admitía de paso que había prometido al electorado que nunca, nunca jamás tocaría sus cuentas. Lo dijo en su discurso de investidura hace un par de días. Ni siquiera se debatiría sobre esa posibilidad, dijo. En otros palabras: “Querido electorado, sois unos gi… por haberme creído.”

Por más de un mes había rumores que Chipre está contra las cuerdas. Los ahorradores podrían haber enviado su dinero al norte de Europa o comprado oro. Podrían haber retirado su dinero a tiempo. No lo hicieron porque el presidente que acaban de votar dijo que no tocaría sus cuentas. Así que, la gente le creyó.

Y por lo tanto los que lloran ahora se lo merecen. La estupidez humana no tiene límite. Cualquier persona que cree a su gobierno merece ser castigada.

El gobierno de Chipre de momento aplazó la decisión. Y si el parlamento no le sigue, habrá un g… más en el país.

El gobierno de Chipre ha cerrado los bancos. Por lo menos hasta martes. Mientras tanto es obvio lo que hará cada chipriota al que quedan todavía dos dedos de frente: en cuanto abra su banco de nuevo sacará su dinero. Con o sin impuesto castigo. Empezará un “bank run”. Será el comienzo de una larga depresión económica en Chipre. La gente dirá: “Me habéis engañado una vez, pero será la última”.

Los burócratas que ingeniaron este plan, debían haber sabido sus consecuencias si no son completamente idiotas. Y no creo que lo sean hasta tal punto. Es decir: lo han hecho a propósito. Han mandado un mensaje. Un mensaje a los PIIGS: “rescatad a vuestros propios bancos o mirad las imágenes de Chipre en la tele.” Es un mensaje para cualquier gobierno que cree que al final, Europa les va a echar una mano pase lo que pase. Porque el dinero para rescatar no existe y de paso la señora Merkel quiere ganar sus elecciones en septiembre.

Así que Chipre tiene que pagar el pato. Es un país pequeño. Si se hunde, no pasa nada. Si salen de la eurozona, no pasa nada. Incluso, si pagan, no pasa nada.

Pero es una apuesta arriesgada. Puede que los inversores de la eurozona se asustan más que los políticos. La consecuencia pueden ser bank runs en España, Italia y Portugal.

La crisis del euro está lejos de tocar a su final. El que dice lo contrario vive en Gagalandia. La crisis nunca fue tan seria como ahora.

El gobierno español dice que el caso no se aplica a España. El gobierno chipriota dijo que no tocaría a los ahorros de sus ciudadanos. ¿Por qué deberíamos creer a los unos y no a los otros? Yo por mi parte no creo a ningún gobierno.

Por la misma razón porque no creo a ningún ladrón. 

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