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jueves, 17 de octubre de 2013

CAMPEONATO DE ESTUPIDECES

 El martes pasado, Obama pronunció una da las frases más estúpidas que he escuchado a lo largo de mi vida. Dijo el inquilino de la Casa Blanca:

"Because it's called raising the debt ceiling, I think a lot of Americans think it's raising our debt. It's not raising our debt. This does no add a dime to our debt." ("Solo porque se habla de subir el techo de la deuda, creo que muchos americanos creen que se trata de aumentar nuestra deuda. No se trata de aumentar nuestra deuda. Esto no añade ni un céntimo a nuestra deuda."

Es demagogia barata y digna de un borracho en pleno delirio. Es lo mismo que decir: "subir la línea de crédito a un borracho no significa que beba más."

Se subió el techo y el mundo grita "Aleluya, alabado sea Obama". Pero veamos los hechos: desde 1789 a 2001, el gobierno federal de EE.UU. acumuló 5,8 billones de dólares. Tardaron 212 años para conseguirlo. El gobierno de Bush (último año) y de Obama (primeros tres años) tardaron entre 2007 y 2011 solamente 4 años en acumular la misma suma.

Obama acumuló más deudas desde que él gobierna que sus antecesores en todo el tiempo desde George Washington a Bill Clinton. Cuando acabe su mandato, previsiblemente habrá acumulado más deudas en sus dos mandatos que todos los presidentes norteamericanos juntos. Un brillante ejemplo de solidez presupuestaria.

Hablando de billones de dólares. No es fácil imaginarse la cifra. Una pequeña comparación nos lo puede aclarar:

Si hubieras vivido en los tiempos de Jesucristo (es decir: hace dos mil años), y si hubieras gastado cada día desde entonces 1 millón de dólares, todavía no habrías llegado a gastarte un billón a día de hoy. Pues, la deuda norteamericana va a subir pronto a 17 y luego a 18 y luego a 19 billones de dólares.

La mecha ahora se ha alargado por unos centímetros. Pero la bomba es cada día más potente.

Por cierto: oficialmente se sube el "techo" solamente hasta el 7 de febrero. Y de nuevo estará al mundo al borde del abismo, hasta que Obama nos salve de nuevo. Para algo le han dado el premio nobel de la paz.

Y ahora que el dólar y su país de origen se han hundido un poco más, les toca a los europeos no ir a la zaga y decidir alguna estupidez financiera, no vaya a ser que los americanos nos ganen.  Para empezar, sugiero un tercer rescate a Grecia.



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