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sábado, 19 de enero de 2013

LA MADRE DE TODOS LOS SUSPENSOS DE PAGO


Las obligaciones financieras del gobierno de EE.UU. crecieron en solo un año por la cifra de 11 billones de dólares. Billones con “b”. Así acaba de decirlo el doctor Lawrence Kotlikoff, de la universidad de Boston. El llegó a esta cifra usando datos del “Congressional Budget Office”.

Hace un años, el Congreso de EE.UU. no era capaz de hacer recortes por 210 mil millones al año durante una década. Al cabo de un año, la deuda real ha crecido por 11 billones de dólares.

¿Cómo llega Kotlikoff a esta cifra? Nadie ha dicho nada de eso, ¿no?

El problema es que mucha gente no entiende la diferencia entre deuda soberana y el hueco fiscal. El hueco fiscal es la diferencia del valor entre los gastos futuros y los ingresos futuros al valor de hoy.

Es decir: no solamente cuenta lo que uno debe al día de hoy (es decir: lo que ya se ha gastado), sino lo que en el futuro se debe pagar y lo que se va a ingresar. Se trata de las obligaciones del gobierno que incluyen no solamente las obligaciones asumidas por letras de tesoro, sino también lo que el gobierno ya ha prometido que va a pagar en el futuro (pensiones, sanidad pública, subsidios, gastos militares, etc., etc.).

Para que nos entendamos: No significa que en los próximos 75 años las obligaciones del estado americano crecen por 11 billones de dólares. Se trata solo del valor actual de este hueco y del incremento de un solo año. Las obligaciones totales – basándose en los números del gobierno federal – se elevan a 222 billones. El año pasado la cifra era 211 billones.

Esta cifra es diez veces más alta de la del déficit oficial. El aumento de este hueco fiscal se acelera.

Sin embargo, raras veces se lee algo sobre este tema. Kotlikoff es el único economista que habla de ello. Nadie le lleva la contraria. Simplemente, le ignoran.

El Congreso no va a parar esta espiral. Los números son inimaginables. Por lo tanto, nadie los toma en serio.

¿Qué se puede hacer al respecto? Nada razonable. Se pueden aumentar los impuestos. Pero los ingresos adicionales no reducirán el déficit. Por supuesto, se pueden reducir las prestaciones de Medicare y otros beneficios sociales. No va a pasar.

Entonces, ¿qué pasará? Es simple. Se aplazará la solución del problema. Y con cada aplazamiento, la explosión final será más devastadora.

Habrá finalmente lo que podríamos llamar la madre de todos los suspensos de pago de la historia. La única pregunta es: ¿Le toca primero a EE.UU. o a Europa? Pero en realidad da igual.

El mundo después será otro. Y los Keynes y Krugmans y todos los comulgantes de la religión de estado de bienestar que cuida de todos nosotros pasarán al baúl de los recuerdos donde Marx y Engels les esperan.

2 comentarios:

Marcos dijo...

¿Que relación piensa que pueda tener la repatriación por parte de Alemania de sus reservas de oro radicadas en EEUU y en otros países europeos?

Después de casi sesenta años ordenar esta repatriación de las 700 Tn. de oro depositadas en otros bancos centrales no le parece otro síntoma de que se están preparando para algo muy gordo.

José dijo...

En Alemania hay un movimiento popular que exige la repatriación del oro. El gobierno hizo caso a esta presión popular, porque existen serias dudas si el oro depositado existe todavía. De momento el plazo hasta la repatriación del 40% del oro es hasta el año 2018. Esto es lo que realmente sorprende porque parece un tiempo prudencial para que EE.UU. pueda "reponer" lo que ha vendido.