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miércoles, 2 de enero de 2013

DE LA INTOLERANCIA DE LOS "TOLERANTES Y ABIERTOS"

Me ha pasado últimamente en varias ocasiones: hay personas que publican sus opiniones por los foros de internet con mucho afán y dedicación. Para eso usan Facebook, sus blogs, etc. (como un servidor en estos momentos). Forma parte de la democratización de la opinión publicada.

Pero es curioso que - como podía comprobar personalmente - que justamente aquellos que ponen en su bandera la igualdad de todos los hombres, los derechos de los trabajadores, el laicismo y lo políticamente correcto en términos generales son a la hora de la verdad muy poco propensos a admitir opiniones que difieren de la suya.

Hace unos momentos podía comprobar que un grupo que arremete contra los supuestos peligros del cristianismo ya no admite mis comentarios (adversos, claro) por Facebook. Es una forma muy elocuente de invalidar su propia postura. Opinar es gratis. Opinar con razón es más complicado. Debatir de forma razonable sobre la base de argumentos es obviamente para algunas personas y organismos algo que va más allá de sus posibilidades intelectuales.

Tengo que admitir que me gusta el debate. Pero no el debate al estilo de nuestros medios de comunicación de masas del "pero tú más," del insulto personal y del griterío sin ni siquiera parar de hablar para escuchar el argumento del otro y aún mucho menos entenderlo. La razón muchas veces es de aquellos que saben expresarse civilizadamente y no de aquellos que gritan más alto.

Lo que me preocupa (entre otras) de la situación actual en España no es tanto el mal ejemplo de los que nos malgobiernan, sino el mal ejemplo de aquellos que critican a los que nos malgobiernan y que están usando exactamente los mismos malos modales.

Advierto a mis amigos de Facebook que siempre seré un interlocutor que confiesa sus opiniones publicamente. Los amigos míos que no aguantan esto, harán bien en borrarme ya de sus lista de amigos. De esta manera no tienen que escandalizarse cada vez que mi opinión va en contra de sus convicciones o al darse cuenta que les he llevado la contraria. Porque hacerlo en aquel momento es simplemente una confesión de que lo de libre expresión les viene muy grande.

Este blog tiene un mecanismo para opinar. Está abierto para todos mis lectores. Desde el inicio me he comprometido a publicar cualquier opinión. Y me reservo el derecho de contestar a los comentarios. Lo que no consentiré son insultos y palabrotas. Argumentos siempre son bienvenidos. Y si no estoy de acuerdo, intentaré razonar mi opinión. Es realmente muy sencillo.

Lo que jamás haré es romper el contacto con alguien por el simple hecho que no comparte mi criterio. Ya lo dice el libro de los Proverbios: Las heridas de un amigo son más fieles que las alabanzas de un enemigo. 

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